Let me be empty and weightless, and maybe I will find some peace tonight...

viernes, 3 de marzo de 2017

Escribo para no realizar la fantasía de lo que precisamente escribo, como método terapéutico

Un cuchillo más grande que mi cuerpo habitaba en la cocina, escondido bajo un estuche de plástico nivel medio de dureza.

Abría ese estuche, en mi mente multicolor, y sacaba el cuchillo intermedio tirando a grande, tipo jamonero.

No voy a continuar la historia ahora.

Sólo quiero decir en voz alta y casi anónima lo duro que supone sufrir de enfermedad mental. Tampoco tengo diagnóstico. 
Se trata de enfermedad mental cuando lo supuesto tildado de "pensamiento, actitud, acción normal", se pasa de rosca y acaba llevando a extremos, a situaciones alarmantes y carentes de ese supuesto sentido normal.

Escribir es mi propia manera de hacer manifiesto de la continuidad de mi vida, de los miles de suspiros que me quedan por dar, de los cientos de risas, lágrimas, heridas y aniversarios que me quedan por SENTIR.

Quizás no quiero morir, y nadie quiere morir. Alomejor queremos sentir de forma plácida el sol en la cara y la arena de playa que levanta el viento. Alomejor todos queremos estar vivos, SANOS, no felices sino SANOS.


Tengo la mesa cubierta de pañuelos de mocos llenos de rabia, dolor y furia. El cuchillo tipo jamonero...


Pero también tengo los brazos sin un rasguño...